Cualquiera que haya platicado con músicos de mariachi de edad avanzada seguramente ha escuchado historias sobre la época de oro de la radio (c. 1930–1960); un periodo en el que las transmisiones en vivo y directo —protagonizadas por los mejores músicos y vocalistas de la época— eran un acontecimiento diario en México.
Nuestro conocimiento de esta tradición se limita, en gran medida, a descripciones históricas y a fotografías de aquellos programas en directo, dado que sobreviven muy pocas grabaciones de audio de dichas transmisiones. Si bien se estima que hoy en día existen más de 100.000 grabaciones de este tipo de la radio estadounidense, los programas mexicanos del mismo periodo resultan comparativamente escasos. Además, aquellos que contaban con la participación de mariachis se encuentran entre los más escasos de todos. Al parecer, fueron pocos los programas que llegaron a grabarse en su momento y, de los que sí lo hicieron, la mayoría se perdió o fue destruida, o se encuentra en archivos privados no accesibles al público, lo que confiere a este redescubrimiento una importancia aún mayor.
La estación de radio más poderosa y prestigiosa de México durante aquella época de oro fue, sin duda alguna, la XEW: «La voz de América Latina desde México». Una de las personalidades más prolíficas e influyentes de dicha emisora fue Álvaro Gálvez y Fuentes (1918–1975), mejor conocido como «El Bachiller».

Como locutor de radio, el polifacético Gálvez y Fuentes fue un innovador carismático y audaz que experimentó con técnicas y conceptos novedosos y de vanguardia para sus programas. Entre los más innovadores de aquellos se encontraba Donde Menos lo Espere, un programa de media hora que se transmitía todos los viernes a las 8 la noche. En esta serie pionera, «El Bachiller» llevaba su grabadora portátil a los hogares de personalidades famosas, a quienes entrevistaba sobre un telón de fondo de paisajes sonoros que estimulaban la imaginación de una manera más intensa que el cine o la televisión podía. Si bien estos programas pretendían evocar el ambiente de una transmisión remota en vivo y desde el lugar de los hechos, en realidad muchos de ellos eran ensamblajes sonoros editados en estudio y creados mediante la cinta magnética, ampliando así las técnicas que había empleado anteriormente con la tecnología de disco de corte directo. De esta visionaria serie, el programa que con mayor certeza interesará a los aficionados al mariachi es el episodio de 1956 titulado «En la Casa del Mariachi Vargas».
A finales de 1956, «El Bachiller» llevó su equipo magnetofónica de cinta de carrete abierta a la casa de Silvestre Vargas, ubicada en el número 52 de la Avenida Niños Héroes, en la colonia Doctores de la Ciudad de México. Además de convocar a su mariachi de once integrantes para la reunión, Silvestre invitó a su padre, Gaspar Vargas, quien para entonces ya no tocaba con el grupo. Los hermanos Juan y Amalia Mendoza figuraban entre los invitados, al igual que a Miguel Aceves Mejía. El hermano de Silvestre, Amado Vargas, se encargó de la birria. Según se ha podido determinar, participaron los siguientes músicos de mariachi, aunque no todos fueron entrevistados:
Miguel Martínez (trompeta)
Rubén Fuentes (1er violín)
Silvestre Vargas (1er violín)
Santiago Torres (2o violín)
Rigoberto Pantoja (2o violín)
José Contreras (3erviolín)
Heriberto Molina (3erviolín)
Gaspar Vargas (guitarra quinta)
Albino Pérez (vihuela)
Felipe Pérez (guitarra sexta)
Lino Briseño (guitarra sexta)
Gonzalo Meza (guitarrón)
Arturo Mendoza (harp)

Episodio: “En la Casa del Mariachi Vargas”
Serie: Donde Menos lo Espere
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| 00:01 Introducción |

| 03:40 Entrevista con Silvestre Vargas |
03:58 Gaspar Vargas se incorpora a la conversación. Tanto el padre como el hijo afirman que el Mariachi Vargas se formó en 1896, en contradicción con las versiones oficiales y con los propios testimonios posteriores del mismo Silvestre, en los que consistentemente señalaba el año de fundación como 1898.

04:06 Gaspar Vargas asegura a Gálvez y Fuentes que nunca habían escuchado la palabra «mariachi» hasta que su grupo llegó a la Ciudad de México, y que en la región de Tecalitlán a un grupo de mariachi se le conocía como «fandango». Cabe notar que don Gaspar utiliza dos variantes de pronunciación distintas en la misma frase: «mariache» y «mariachi».
04:15 El Bachiller Gálvez reitera el trillado mito de que la palabra «mariachi» deriva de un vocablo francés. En lugar de contradecirlo, don Gaspar se muestra de acuerdo con él.
04:42 Gaspar Vargas afirma que su «fandango» original (conjunto de mariachi) estaba compuesto por dos violines, una guitarra de golpe y un arpa.
Resulta interesante observar que Gaspar Vargas solía ser descrito por sus contemporáneos como un individuo discutidor y peleonero, que habitualmente portaba una daga que la solía sacar ante cualquier provocación. Por el contrario, aquí se muestra como una persona amable y jovial. Don Gaspar tenía 76 años cuando se realizó esta grabación. Quizás con el paso de los años se había vuelto más apacible.
| 05:00 Selección musical: El tradicional «Jarabe Ranchero», interpretada con los cuatro instrumentos mencionados anteriormente. Lo más probable es que los dos violinistas sean Silvestre y Santiago, ya que los dos remontaban de la época de Tecalitlán. |

06:04 Silvestre explica la manera en que, con el tiempo, amplió su mariachi hasta incluir ocho instrumentos: cuatro violines, una guitarra de golpe, una guitarra, un guitarrón y un arpa.
| 06:26 Selección musical: Son tradicional de «El Cihualteco», interpretado con los ocho instrumentos que conformaban el grupo en el momento de su llegada a la Ciudad de México en 1934. |
| 07:30 Gálvez comenta que aún faltan dos instrumentos característicos del mariachi moderno: la vihuela y la trompeta. |

| 07:44 Selección musical: Arturo Mendoza interpreta un solo de arpa en el tradicional son jarocho «El Jarabe Loco». |
| Esta elección parece irónica, dado que el «Jarabe Loco» no pertenece a la tradición del mariachi. No obstante, Arturo interpreta la pieza con destreza, demostrando que para aquel entonces, ya se había convertido en una obra indispensable de su repertorio. |
08:24 Selección musical: Gaspar Vargas hace una demostración de la guitarra de golpe o guitarra quinta.
| 08:55 Selección musical: El tradicional son de «La Negra», interpretado por el mariachi completo. |
En el momento de esta grabación, parece que «La Negra» ya se consideraba la pieza más emblemática de la música de mariachi, como lo sigue siendo hoy en día. (Antes el son más representativo del Mariachi Vargas había sido «El Perico Loro»). Originalmente, «La Negra» constaba de tres versos; siendo eliminada con el paso del tiempo la tercera de ellas. El siguiente enlace, que demuestra al Mariachi Vargas actuando en la televisión francesa en 1956, incluye la estrofa perdida, aunque cabe señalar que esta grabación se encuentra acelerada al grado de un medio tono arriba, lo cual desvirtúa la interpretación.
11:23 Gálvez presenta a Juan Mendoza, «El Tariácuri».
| 11:58 Selección musical: El son jalisciense «Bonito Tecalitlán», interpretado por su autor Juan Mendoza. |
| 14:36 Gálvez presenta a la hermana menor de Juan, Amalia «La Tariácuri». |

| 15:38 Selección musical: Amalia Mendoza interpreta la canción ranchera «Puñalada trapera», de Tomás Méndez. Afirma que esta canción (lanzada en 1954) fue su primera grabación de éxito. |

17:15 Gálvez le pregunta a Silvestre cómo surgió el mariachi moderno. Vargas le explica que la evolución comenzó con Manuel Esperón y fue llevada a mayores alturas por Rubén Fuentes.

| 18:04 Rubén Fuentes se une a la conversación. Afirma que su intención era hacer que el mariachi fuera más atractivo y sonoro, pero sin sacrificar su esencia. |
18:42 Silvestre confirma que su grupo actual se compone de seis violines, dos guitarras, vihuela, guitarrón, arpa y trompeta.
| 18:58 Gálvez le pregunta a Silvestre cuántos grupos llamados Mariachi Vargas administra. La razón detrás de esta pregunta es que, hace pocos meses, la prensa de la Ciudad de México había recibido fotografías contemporaneas del Mariachi Vargas en Francia y en Sudamérica. Los periodistas pusieron el grito en el cielo, sospechando de un fraude. |
19:00 Silvestre explica a Gálvez por qué lo consideró necesario formar un Mariachi Vargas de segunda fila para acompañar a Miguel Aceves Mejía en Sudamérica, mientras su grupo titular cumplía un compromiso prolongado en Francia.

| Silvestre efectivamente dirigía dos conjuntos de mariachi en aquella época: el Mariachi Vargas de Tecalitlán y el Mariachi Guadalajara de Silvestre Vargas. En ocasiones, incluso enviaba al Mariachi Guadalajara, haciéndolo pasar por el Mariachi Vargas. Ambos grupos ensayaban juntos, y los miembros de uno solían reforzar al otro cuando se necesitaban músicos adicionales. Para complicar aún más la cuestión de identidad, durante el periodo en que ambos grupos se encontraban en el extranjero, el Mariachi Perla de Jalisco también realizó grabaciones y transmitía programas de radio en vivo bajo el nombre de Mariachi Vargas. |
19:36 Gálvez entrevista a Miguel Martínez, quien había sido el líder designado del contingente que viajó a Francia en ausencia de Silvestre. Aunque el grupo permaneció en París durante medio año (de abril a septiembre de 1956), Miguel afirma erróneamente que solo estuvieron allí cuatro meses.

Martínez describe la entusiasta acogida con la que el Mariachi Vargas fue recibido en París, y la manera en que introdujeron una nueva modalidad del repertorio mexicano ante el público francés. Una descripción más detallada de esta estancia puede encontrarse en su autobiografía, Mi Vida, Mis Viajes, Mis Vivencias (México, CONACULTA 2013). Miguel expresaba gran admiración por el Bachiller Gálvez y solía mencionarlo en conversaciones.

21:34 Lino Briseño canta «México, México», de la opereta francesa Le Chanteur de Mexico. Durante su estancia en Francia, Mariachi Vargas participó en la película del mismo nombre protagonizada por el tenor español Luis Mariano. Se puede escuchar al mariachi en el número de apertura.

24:20 Silvestre Vargas habla sobre el contingente de segunda fila del Mariachi Vargas que llevó a Sudamérica para acompañar a Miguel Aceves Mejía en una gira por Paraguay, Uruguay y Argentina realizada entre agosto y noviembre de 1956. Aquella gira coincidió con la presentación en París del Mariachi Vargas principal.

24:44 Miguel Aceves Mejía entra en la conversación y recuerda algunas de sus canciones mejor aceptadas de esa gira, entre ellas “Ella”, “Que Seas Feliz”, “La Noche y Tú”, “Rogaciano” y “Tata Dios”.
24:58 Aceves Mejía afirma que, hasta aquella fecha, había realizado dos giras por Sudamérica y el Caribe. Gálvez y Fuentes comenta que anteriormente muy pocos intérpretes de música ranchera de México se habían presentado en esos países. Aceves confirma que Jorge Negrete había estado allí una década antes, acompañado por un trío [el Trío Calaveras]. Aceves se considera el primero en llevar un mariachi a aquellas partes.
| 25:40 Gálvez y Fuentes le pregunta a Miguel Aceves cómo le han recibido su música en Sudamérica. |
Con esto digo todo:
Miguel Aceves Mejía
¡Que un 70% de la música que se toca tanto como en Buenos Aires como en Uruguay es música ranchera mexicana!
26:15 Gálvez pregunta si actualmente existen grupos de mariachi sudamericanos. «Están trabajando en ello, pero es imposible», concluye Miguel. Al preguntársele cuál de las canciones que interpretó en Sudamérica tuvo mayor impacto, Miguel responde inequívocamente: «”Ruega por nosotros”. Pero cuando se le pide que cante, elige otra composición de Fuentes y Cervantes.
28:28 Selección musical: “La Verdolaga”, huapango de Rubén Fuentes y Alberto Cervantes.
30:04 Epílogo por Álvaro Gálvez y Fuentes.
“Este programa tiene unas emociones muy particulares, porque es como, en el transcurso de media hora, ver nacer a un niño y convertirse en un hombre. Estamos resumiendo muchos años de historia en el lapso de unos cuantos minutos. Y es realmente emocionante ver cómo esa pequeña música pueblerina… ha llegado a convertirse en una música símbolo de México, que además ha conquistado los grandes capitales del mundo.”
Alvaro Gálvez y Fuentes
31:05 FIN
| Esta serie radiofónica escapó el destino de la mayoría de las grabaciones de radionovelas, en parte debido a que Álvaro Gálvez y Fuentes conservó los derechos de sus producciones y mantuvo la posesión personal de sus cintas maestras. Durante las cuatro décadas posteriores a su fallecimiento en 1975, su familia preservó este archivo de valor inestimable, compuesto por 1.354 grabaciones sonoras, el cual finalmente fue depositado en la Fonoteca Nacional de México. En 2021, la UNESCO otorgó la distinción de «Memoria del Mundo de México» a cerca de 600 de estos documentos sonoros históricos. |
El redescubrimiento de estas grabaciones coincide con una reevaluación de las numerosas contribuciones de Álvaro Gálvez y Fuentes. Quizás el Bachiller sea más conocido hoy en día como el artífice del sistema nacional de educación audiovisual de México, pero su aportación pionera como una visionaria figura mediática es menos conocida. Por medio siglo hasta hace poco, los numerosos programas que produjo entre 1950 y 1975 permanecieron inaccesibles al público, lo que ocasionó que dicha aportación resultara abstracta y, por end, invisible para el público actual. La labor de la Fonoteca Nacional de México se esfuerza en corregir esta inadvertencia.
Dada la escasez de transcripciones radiofónicas de esta naturaleza y las estrictas restricciones de derechos de autor, resulta un pequeño milagro que este episodio haya sobrevivido y que, finalmente, se haya puesto a disposición del público. Aunque las selecciones musicales que contiene aparecen sumamente truncas —tal como era práctica habitual en los programas de aquella época—, esta grabación nos ofrece una ventana valiosa hacia la música de mariachi de antaño.
Mientras te encuentras en el sitio web de la Musiteca, prueba algunas de las otras entrevistas del micrositio de Álvaro Gálvez y Fuentes, que incluye testimonios de audio y actuaciones de músicos como Julián Carrillo, Agustín Lara, Trío Los Panchos, Pedro Vargas y Consuelo Velásquez. Y si te interesa, no pases por alto los demás micrositios de la Fonoteca, incluyendo los de Carlos Chávez, Blas Galindo, Silvestre Revueltas, Diego Rivera, David Siquieros, Emilio “El Indio” Fernández, Alfonso Reyes y otras luminarias mexicanas.
